No sé en realidad lo que me atrae tanto de la cerámica.
Lo he pensado y creo que es porque me apasiona tener y crear de manera tangible, resistente y duradera una "cosa" que tengo en mente y que se me ocurrió a mí no más.
Por ejemplo, se me ocurre hacer una mantequillera o jabonera así o asá: que tenga corazones, que tenga lunares, que tenga un elefante, cualquier cosa… y no la encuentro por ningún lado (tampoco en los chinos, casa ideas o por internet) porque -supongo- que algo así se me imagina a mí no más (a pesar de los millones y millones de seres humanos que hay en el planeta y se me viene a la cabeza, tooodos los habitantes de la India, por ejemplo).
Pues bien, la jabonera o mantequillera o lo que sea hecho en cerámica no se va a deshacer, no se va a descoser, no se va a derretir… no le va a pasar nada!
Y lo más maravilloso, es que esa pieza surgió de la imaginación, la creaste con tus manos, la decoraste a tu antojo y se hizo real!
Para mí eso es medio mágico y al alcance de la mano…pienso en los arquitectos, que para tener una obra finalizada (pensemos en casas, edificios o similares) tienen que contar con un presupuesto elevado y además, meses (o incluso años) para ver su obra hecha realidad.
Las piezas de cerámica están horneadas a tan alta temperatura que resisten el horno y lavavajillas sin que les pase nada (estoy hablando de piezas utilitarias usadas en la cocina).
Además que es tan versátil, que puedes hacer lindos objetos de decoración, esculturas preciosas, joyería (aros, collares, colgante, anillos y un sin fin de accesorios) y todo queda con el sello del creador o creadora.
A menos que quieras trabajar en serie o derechamente, copiarle al autor de la obra, ninguna taza, azucarero, porta velas, tortuga, etc, va a quedar igual al que hace otra persona, porque va a tener TU SELLO, tus manos, tu energía, tu intención, tu esencia; parte de tí quedará en esa pieza que creaste.
A veces me pasa, y es una infidencia que quizá le pasa a otros artistas, que me gustan tanto mis piezas, que me enamoro de ellas, y luego me duele el alma cuando las eligen para comprarlas.
Volviendo al tema y si somos más formales, podría resumir que:
La cerámica es un medio de comunicación y forma de expresión.
La cerámica es la unión mágica entre la imaginación, el alma y los sentidos.
La cerámica genera un vínculo entre las emociones, los sentimientos y su resultado con el barro.
La cerámica es auténtica: brota desde lo más íntimo del alma; es lo más real y te acerca a quien uno realmente es.
La cerámica es el reflejo de tu ser más puro y profundo; es la extensión de tu esencia.
La cerámica te ayuda a aprender de la vida.
En mi caso, la cerámica (y la creación artística) me han acompañado toda la vida y sólo quiero que esto florezca y siga adelante.
Gracias a ti que eres parte de esto y que estás leyendo estas líneas, que escribo en mi cama en el verano de 2026 en Santiago de Chile.
