Corría el año 2009, en ese tiempo trabajaba en oficina y pasaron varias cosas: una, que la voz de creatividad y la libertad siempre estaba apretando el alma. Dos, emigré de la casa de mis papás.
Me fui a vivir con mi pololo (mi actual marido) decidí renunciar a una pega que me pagaban muy, muy bien (para estar recién egresada) y convertir mi sueño en realidad: poder vivir de mi arte y creatividad.
Bueno, se dieron algunas cosas, algunas coincidencias, como que un día salí a caminar cerca de mi casa, y en una tienda de diseño de autor, habían unos folletos para participar del MADICH (Muestra Anual de Diseño Chileno) y decidí postular.
Quedé elegida entre de varios participantes y además, tuve una mención (que ni me acuerdo de que era).
Mi trabajo fue exhibido en una vitrina super linda (junto con el de los otros seleccionados) en el Portal La Dehesa y también en un diario digital.
La inauguración de este asunto fue super top; lo organizaba la Rosita Parsons junto a una agencia; fue el Juanito Yarur, unos tipos de la tele, la Majo Arevalo, Albert Tidy, Francisco Brugnoli, gente linda.
Uy! me creía el hoyo del queque.
La propuesta fue hacer accesorios (collares, aros y pulseras) de bolsas recicladas: las lavaba bien, con una tijera las cortaba delgaditas, luego las enrollaba como un ovillo, luego las tejía, les ponía los topes de metal para ajustarles y ahi finalizaba ese proceso.
Pensé que “la había hecho”, que mi sueño se había hecho realidad… ufff, como que no lo podía creer.
De la misma productora que había creado el MADICH, me invitaron a participar de una feria de emprendedores en el Portal La Dehesa. Estaba tan entusiasmada, tan ilusionada, tan contenta! Puse tanta energía en eso y por supuesto, que también harto dinero porque había que pagar una inscripción carísima dado que la ubicación era el Portal La Dehesa, uno de los centros comerciales más exclusivos en ese tiempo.
El asunto es que hasta le conté a mi familia y también los involucré. MUY MAL (¿?)
Bueno, llegamos entusiasmados a montar el stand y ya instalados, comenzó a llegar la gente que pasaba, pasaba y pasaba por frente del stand y apenas miraba mis cosas.
Uuuuy! no sabia si reir o llorar. “¿Qué pasa que nadie se interesa por mis cosas?, pero si hasta tuve una mención en el MADICH!”
Y así pasó ese día. Ni una sola venta.
Y escuchaba a la vecina del lado decir: “Llevo $350.000 no más” y yo me quería morir.
Regresamos a casa, yo iba muda e incrédula sin creer lo que había pasado durante el día.
En la noche, nuevamente me daba vueltas lo que había vivido. Había sido un golpe al alma, un golpe directo a mi ego.
Al otro día, nos fuimos al Portal La Dehesa y yo iba nuevamente muda con mi cabeza pensando en mil cosas. Traté de ir optimista. Más que mal, era otro día.
Pasó nuevamente lo mismo. Cero venta.
Me fue a ver mi familia: peor!
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“Holaaa, Sara Andrea! ¡Qué lindo el stand! y ¿Cómo te ha ido?
Ufff! ¿Qué les decía? ¿La verdad? ¿Que no había tenido ninguna venta?
Me quería morir. Me daba vergüenza decir que no había vendido nada. Para mi realmente era algo bochornoso. Para otra persona quizás no hubiera sido así; pero según mi contexto y entorno familiar, para mi era la muestra real del fracaso, que no se puede vivir del arte, que eso es para la gente con plata, que nadie paga lo hecho a mano.
Esto era la confirmación de la confirmación de la imposibilidad de vivir del arte y la creatividad, de la cancelación de los sueños; de que no se puede vivir así… que tienes que seguir en la máquina, seguir siendo parte del rebaño y aunque no te guste, ese es el camino; a pesar de los horarios, de los jefes, de las tóxicas compañeras de pega, de cómo se te va la vida, el tiempo, de no poder echar a andar propuestas de proyectos, de tener que pensar en que me voy a poner mañana….., en fin, al fin y al cabo tienes tu plata a fin de mes y si tienes suerte, puedes hacer amistades duraderas y fieles.
Quedé con la autoestima por los suelos y mi alma en trizas.
¿Cómo resurjo de nuevo, después de este fracaso?
¿Por dónde comienzo?
¿Qué empresa me va a querer contratar?
¿Quién me va a querer?
¿Qué información agregar a mi CV si ya tengo treinta y tantos?
Uf.
Una amiga me comentó de un reemplazo como secretaria de gerencia en una empresa de inversiones perteneciente a una acaudalada familia chilena. Quedé en el cargo y resistí por un año.
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Este texto lo escribí hace dos semanas atrás.
Me pesaba tener los aros y los collares ahí guardados.
La semana pasada, decidí buscarlos y sacarlos. ¿Para qué? Para ver qué podía hacer con ellos y que desaparecieran de su forma original.
Recordé que una vez vi en youtube que planchaban bolsas.
Así que busqué cómo se hacía.
Cuando los saqué, los encontré tan tan bonitos y me acordé de lo mucho que mi familia me apoyó en ese momento. En particular mis tíos.
Me acordé que mi tío Ape, fue a comprar especialmente bolsas plásticas con el propósito de tener material para mis aros y accesorios.
Cuando vi las bolsas, yo le dije: “¡Pero Ape, si la idea es totalmente lo contrario! ¡Hay que ocupar las bolsas que ya tenemos!”. Al final, me terminé riendo. Ya estaban compradas; que se le iba a hacer.
Mi tío Moncho fue uno de los que más se entusiasmó. No sé cuántos pares de aros me hizo. La imaginación y la creatividad le fluyeron de manera increíble.
A los aritos les saque los ganchos y los puse uno al lado del otro y los planché (tiene que tener arriba y abajo un papel para que el plástico no se pegue a la plancha)
No me gustó mucho y le puse una bolsa plástica transparente. Tampoco me gustó tanto.
Luego, puse una bolsa de basura… Quedó bien, pero no se si me gustó.
Después, sólo los aros entre el papel. Ahí me gustó mucho.
Lo lindo de todo esto, es que me saqué la espina de que no vendí.
Agradecí, valoré todo el cariño, compromiso, apoyo que me dió mi familia y que creyeron en mí.
Y ahora que vuelvo a leer y editar estas palabras, me siento contenta y orgullosa de haber sido seleccionada y haber vivido la experiencia MADICH.
Doy gracias por haber revisado este recuerdo; haberle dado un nuevo significado y sentimiento.
Este nuevo sentir, me genera libertad, respiro y bienestar.
Ya no es terrible para mi. Lo llené con amor.
Siento que sané y que cerré ese ciclo.
GRACIAS UNIVERSO, POR SACARME ESTA CARGA EN MI VIDA.
